CRONICA INTERPRETATIVA DE HECHO
CELOS
QUE MATAN
Un
viernes de una intranquila y gélida noche, con fuertes vientos amenazantes
haciendo temblar las estrellas, la luna se tornaba rojiza es más aterrorizada
ante aquel siniestro personaje, aquel sujeto sanguinario con sed de venganza
rondaba por el malecón de “buenos aires”, escudriñándose entre la
multitudinaria gente que pasaba presurosa a su destino, captando
silenciosamente a su víctima. Cegado por los celos, Daniel Pérez, así se
llamaba el asesino confeso, ataco a sangre fría a su pareja, quitándole
el último respiro de su vida instantáneamente.
El
reloj apuntaba las 10 de la noche, con un ligero aliento de la luna, Daniel
merodeaba por los más recónditos lugares cercanos al malecón, confabulando su
más funestas intenciones contra aquella mujer que en algún momento de su
vida juro amarla por siempre, sin imaginar que aún futuro no muy lejos este se
convertiría en su más lúgubre pesadilla.
Tornándose
más inquieto, aquel psicópata de mente perturbada, como si viniese del
mismísimo infierno, estaba acompañado con su más fiel compañera, una pistola
destinada a retumbar a cualquier oponente que se encuentre en su camino. Este
se dirigía sigilosamente, acechando a su víctima, la cual había encontrado,
dando cada paso lento en el aire con el corazón exaltado y con el odio
agolpado en su garganta. Acercose a aquel desgraciado cuerpo latente aún con
vida, presuroso desplegó del gatillo cuatro balas mortíferas, haciendo
caer a la débil mujer, un vaho de horror la envolvió con crueldad impidiéndole
toda reacción, el alarido de espanto se ahogó dentro de su pecho helado y
tembloroso, sus ojos con el culmen sereno de la vida.
Yacía
el cuerpo ya inerte, el tétrico personaje siguió con los golpes, maldiciéndola,
blasfemándola hasta no más poder, hasta que en un momento se dio cuenta de su
cruel acción y empezó a derramar lágrimas amargas, meciéndose en sus pálidas
mejillas.
Un
operativo policial que transitaba en esa noche oscura, observaron aquel triste
desenlace, aquellos hombres armados bajaron de su unidad policíaca, sin
que esté desalmado se diese cuenta de su presencia, Daniel intento escapar,
pero con solo golpe de fuego en su pierna derecha, impidió su huida y
desvaneció en el dolor, no sólo el dolor físico si no en el dolor del corazón,
al caer al suelo a unos metros del cuerpo de su amada fue intervenido y
recluido en una de las cárceles de alta seguridad, donde se lamenta día y noche
de su más fatídica acción contra aquella mujer que lo amo hasta el último
suspiro de su vida.
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